martes, 18 de marzo de 2008

Fetuccini al dente

Llegué a Dolores y las tías no me esperaban.
Hola! sorpresa!
Uy no!…qué paquete…
habrán pensado.
Es lindo llegar al pueblo.
Dolores ya es ciudad, pero el barrio de las tías es pueblo.
Las casas son todas iguales, es el clásico barrio obrero. Todo es muy prolijo y cálido. En invierno es más triste, y si…
En fin, adentro, la casa de la tía tiene ese que se yo…cuando era chica me parecía deprimente, ahora me da nostalgia ver esas cosas…siguen todas ahí…siempre en el mismo lugar, del mismo color.... no es retro, ni estilo vintage. Es así, pasan los días y la casa de la tía se vuelve anacrónica. Fantástico.
Las tres nos pusimos a tomar mate.

La tía Coca cocinando




3 comentarios:

Xaj dijo...

La dulce melancolía del anacronismo.
Los relojes llenos de aceite y la arena de cristal.

Delicia.

Saluditos Posmos.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Mangosta dijo...

Es increíble cómo el tiempo nos vuelve anacrónicos...

saludos mang-hostiles